escuela de yoga
Cristina Cerdán
Profesora titulada por la AEPY

     Novedades editoriales en torno al querido Sri Bhagavan Maharshi nos obligan a la grata tarea de dedicar un segundo apartado al eterno Maestro.

     La editorial Trompa de Elefante, que irrumpió con fuerza en el 2006 editando libros de Ramesh Balsekar y Wayne Liquorman, parece que toma un nuevo impulso en el 2008 con la aparición de libros escritos por los devotos más famosos que estuvieron conviviendo día a día con él desde los inicios de la construcción del Ashram hasta su mahasamadhi. Son, de momento, nada menos que Paul Brunton, Sulaiman Samuel Cohen, Annamalai Suami y Sadhu Arunachala, el famoso comandante Chadwick.

     Por otra parte Ignitus Ediciones, en esa titánica tarea de seguir editando libros "minoritarios", también anuncian la publicación de dos volúmenes más que contendrán escritos de Sri Bhagavan. Se llamarán Sri Ramanopadesa Noonmalai y Sri Arunachala Stuti Panchakam.

     De todos ellos iremos añadiendo reseñas en este segundo apartado, además de toda posible novedad editorial que surja sobre Sri Bhagavan.

- El Maharshi y su Mensaje. Autor: Paul Brunton. Editorial Trompa del Elefante.

Comenzamos estas novedades con este volumen de Paul Brunton, famoso por ser uno de los primeros occidentales junto a Arthur Osborne, que dio a conocer la vida y enseñanza de Sri Bhagavan.

Este libro recoge los capítulos IX, XVI y XVII, de la ya legendaria obra de Brunton “Una búsqueda en la India Secreta”, ya que ellos son los específicamente dedicados a Sri Ramana. Estamos, pues, ante una especie de compendio del que llegó a ser uno de los libros más famosos y que más influencia ha tenido sobre la búsqueda de la espiritualidad en la India.

     El libro comienza con una introducción, totalmente necesaria para explicar el porqué de esta selección de capítulos, además de añadir extractos en donde se narra, en primer lugar, cómo el Brunton niño oye por primera vez en el colegio hablar de la India y ya siente una instintiva atracción por ese nombre. Más tarde intentos juveniles de partir de expedición a ese lugar no llegan a su fin. En su edad adulta ya dedicado al periodismo, y tras tener algún contacto con la espiritualidad, ese viejo proyecto puede ver la luz ya que se le propone ir a la India a investigar sobre el Yoga. Ese viaje, que resultará ser una auténtica transformación interior, es el que se narra en “Una búsqueda en la India Secreta”. La introducción también nos relata cómo dentro de ese viaje una serie de acontecimientos aparentemente azarosos le llevan a conocer al Sabio de Arunachala para ya seguidamente continuar con la narración de esos tres capítulos cruciales.

     El primero, el IX de “La India Secreta”, se titula “La montaña de la luz sagrada”. Al leerlo nos damos cuenta de porqué ese libro llegó a ser un “best seller”. Sin duda Brunton estaba especialmente dotado para el arte de la narrativa, su prosa encandila teniendo esa peculiar habilidad para la descripción de paisajes, ambientes, personajes que transportan al lector atrapándolo en la fascinante atmósfera de esa India atemporal. Así vamos viviendo la llegada al Ashram, el primer y desconcertante encuentro con Sri Ramana, pues es recibido no a la manera occidental sino a través de su presencia silenciosa ante la cual todas sus preguntas se quedan sin formular. Más tarde sí que aborda a Sri Ramana y puede intercambiar sus primeras cuestiones y en donde la enseñanza fundamental del Bhagavan ya es expuesta: “Conoce primero a ese yo que cuestiona y entonces podrás conocer la verdad”. El capítulo también nos describe cómo es el templo de Arunachala dedicado a Shiva, la forma de vida en esos años treinta, sus posteriores encuentros con Sri Ramana (en el segundo encuentro Brunton ya tiene un vívido sueño), otros intercambios de preguntas en los que la vía de autoindagación queda plenamente clara, y ya al final de este primer contacto que constituye este capítulo Paul Brunton va describiendo bellamente el poderoso influjo del penetrante Silencio que encarna Sri Ramana.

     En el siguiente capítulo “Un ashram en la jungla”, el XVI de “La India Secreta”, Brunton nos relata su vuelta al Ashram con la intención de convertirse en discípulo de Sri Ramana pero enseguida encuentra que su petición tiene una respuesta desconcertante: “Qué es toda esa cháchara de Maestros y discípulos... Debes encontrar a tu Maestro en tu interior, dentro de tu propio Ser…”. A pesar del aparente rechazo decide quedarse en el Ashram en un pequeño cobertizo durante una prolongada estancia. Brunton se va adaptando a la tranquila vida del Ashram,  cuenta brevemente la “biografía” de Sri Bhagavan y el acontecimiento de su “súbito despertar”, su llegada a Tiruvannamalai, sus primeros años en el lugar, la formación del Ashram, etc. También da constancia de su particular intercambio de preguntas y respuestas con Sri Ramana, de pequeños detalles que le van confirmando que se encuentra ante un hombre singular y, sobre todo, su magnética  y transformadora influencia a través del Silencio: “Una y otra vez me doy cuenta de que durante estos períodos de silenciosa introspección, él atrae mi mente hacia la órbita de la suya, y es en esos momentos cuando más consciente soy de que los silencios de este hombre son mucho más significativos que sus palabras. Su silenciosa y tranquila compostura oculta un poder dinámico que es capaz de afectar profundamente a una persona sin que medie la necesidad de palabras ni de actos…”.

     En el último capítulo “Píldoras de una verdad olvidada” la genial pluma de Brunton para la narrativa es empleada esta vez para relatarnos su propia metanoia. Por fin y, curiosamente cuando está más débil físicamente,  en una meditación de la tarde Brunton se ve arrastrado a una intensa interiorización que le va llevando a Eso que está más allá de la mente humana. En las siguiente páginas todo el arte del autor es empleado no ya para describir las cosas de este mundo sino de Aquello por lo que este mundo  es, Eso que es nuestra naturaleza y las consecuencias que tiene en su alma este descubrimiento. Por último Brunton nos relata su marcha del Ashram, su despedida de Sri Ramana y su gratitud hacia él casi inexpresable: “Me ha unido a su propia alma con unos lazos invisibles pero más resistentes que el acero, aunque lo único que él pretendía era volver en sí a un hombre, liberarlo y no esclavizarlo. Me ha llevado a la benigna presencia de mi Yo espiritual y me ha ayudado a traducir esa palabra, Yo, una palabra sin significado, por una experiencia vital y bienaventurada”. Evidentemente esas páginas que intentan describir ese descubrimiento de lo divino en el hombre es lo más relevante del libro y por la bella manera es que es descrito esta obra adquiere una importancia singular.

     Nos encontramos ante un maravilloso libro que hará las delicias tanto de lector que no haya leído nada de Sri Ramana, y que quedará totalmente prendado, como del que lo sepa todo del Maestro. Un libro cuya recomendación es totalmente segura y uno de los mejores regalos que nos podemos hacer a nosotros mismos así como su gestación lo fue para su autor. Qué mejor que terminar con el revelador testimonio de Paul Brunton: “Viajé hacia Oriente en busca de los yoguis y su saber hermético. Sólo puedo decir que en la India recuperé la fe. Hasta no hace mucho tiempo yo era uno de esos que piensan que Dios es solamente una creación de la imaginación humana, que la verdad espiritual es una mera nebulosa, y la justicia de la providencia, una concepción propia de idealismos infantiles. Por otro lado, estaba un poco harto de aquellos que construyen paraísos teológicos y luego te los muestran llenos de confianza como si fueran alguna suerte de agentes inmobiliarios de Dios, y sólo albergaba desprecio hacia lo que parecían no ser más que esfuerzos inútiles y fanáticos por parte de seguidores carentes del menos asomo de crítica. Si he cambiado de opinión sobre este asunto es, no os queda duda, porque me han sido dadas buenas razones para ello”.

- Últimas conversaciones con Annamalai Suami. David Godman. Editorial Trompa de Elefante.

Interesantísimo volumen que viene editado bajo la dirección de David Godman. Recordamos que David Godman es un estudioso de las enseñanzas de Sri Bhagavan Ramana, tiene más de una docena de títulos editados, y ha llegado a ser el responsable de la biblioteca del Ramanashraman. 

Como todos estos títulos estas "ültimas conversaciones" nos permite escuchar las palabras de un discípulo directo de Sri Bhagavan Ramana narrándonos tanto sus vivencias personales con el Maestro como su propia expresión de la enseñanza. Suami Annamalai utiliza el lenguaje típico de esos primeros años del siglo pasado que tiene el poder de evocar esa época legendaria en la que Sri Bhagavan se instaló al pie de la montaña sagrada de Arunachala.

     En 1928 Annamalai con sólo 22 años y movido por una intensa búsqueda espiritual conoció a Sri Ramana y ya jamás se movería de su lado. En los primeros diez años mantuvo con Sri Bhagavan un contacto totalmente directo estando a su servicio y ayudando en las tareas de construcción del incipiente Ashram. Suami Annamalai cuenta a lo largo del libro episodios de esa estrecha vivencia y de las instrucciones en cuanto a su sadhana particular. Llegó un momento en que Sri Bhagavan vio que lo adecuado para el progreso de Annamalai era que se dedicara a la meditación en soledad, por lo que se incorporó a una pequeña comunidad de sadhus llamada Palakottu que se fue formando a los largo de los años a las afueras del Ramanashramam. Annamalai no quedó desasistido pues Sri Bhagavan paseaba diariamente por Palakottu visitando la pequeña habitación en la que el Suami permaneció llevando a la práctica la enseñanza centrada en la autoindagación. Aún despues de la muerte de Sri Ramana en el 1950 Annamalai siguió con su sadhana hasta que, como él mismo nos narra, la experiencia consciente del Ser se estableció permanentemente.

     En los años ochenta empezaron a llegar personas, casi todas extranjeras, interesadas en las enseñanzas de Sri Bhagavan, fue entonces cuando Suami Annamalai empezó a instruirles resultando ser sorprendidos por la fuerza que desprende su experiencia personal. De esas conversaciones que surgieron en esas dos décadas se grabaron muy pocas sesiones, algunas han sido recogidas en el libro "Living By The Words of Bhagavan" que es en su mayor parte una autobiografía del Suami. El presente libro sí que recoge las grabaciones de los seis últimos meses de enseñanzas de Annamalai Suami, de marzo a octubre de 1995, fecha en que falleció, por lo que constituye un documento valiosísimo.

     Desde las primeras líneas se observa que la vía de la autoindagación, a través del cuestionamiento del "yo", se encuentra recurrentemente presente en las contestaciones que ofrece a las cuestiones planteadas: "¿A quién le está pasando esto?", "¿Quién es ese yo?", "¿Quién tiene dudas?", "¿Quién se siente confuso?", "¿Quién se está olvidando del Ser?", etc. El sumergir la mente en el Ser (en esta traducción se ha preferido utilizar el término Ser en lugar del Sí mismo, creemos que más apropiado) cada vez que el pensamiento divaga o plantea dudas. No permitir pensamientos que contradigan la experiencia del Ser como: "yo soy el cuerpo" o yo soy la mente". La no identificación con los estados mentales. El desprenderse de la idea del "hacedor", de que es uno el que realiza los actos. En suma, las enseñanzas básicas tal cual fueron prescritas por Sri Bhagavan dichas con un lenguaje igualmente sencillo y poderoso. Hemos notado una característica en el discurso de Annamalai, especialmente para explicar la posibilidad de la cercanía a un Guru, que no era tan propia en Sri Bhagavan que es la frecuente referencia a "vidas anteriores" y su repercusión por medio de vasanas, punias y papams (acciones meritorias y perjudiciales). Quizá este aspecto no queda tajantemente claro y puede dar lugar a malinterpretaciones en torno a la "reencarnación del yo", error tan frecuente en nuestros días.

     En el transcurso de las sesiones Annamalai va intercalando experiencias personales relativas a su trato con Sri Bhagavan que siempre despiertan curiosidad. Asimismo hay anécdotas de personas que plantearon problemas a Sri Bhagavan, como todo Maestro no se libró de "adversarios", y de fervientes devotos que llevados por su pasión también le planteaban situaciones comprometidas. También son muy frecuentes en Annamalai las referencias a ejemplos de las escrituras tradicionales, siempre de una manera amena y sencilla, para hacer más claro un aspecto particular de la enseñanza.

     No podemos sino terminar recomendando vivamente la lectura y estudio de este precioso legado de la enseñanza atemporal del Vedanta Advaita por medio de las palabras de un discípulo directo de Sri Bhagavan, circunstancia que para los que seguimos su enseñanza es especialmente significativa. También nos parece que este libro puede ser oportuno para "iniciarse" en la enseñanza de Sri Bhagavan Ramana y posteriormente leer cualquiera de los títulos publicados del Maestro. Iniciativas editoriales como esta son acogidas como una bendición por las múltiples, y serias, posibilidades que abren a la difusión de la enseñanza suprema: el conocimiento del Sí mismo. 

- Guru Ramana. S.S. Cohen. Editorial Trompa de Elefante.

"Guru Ramana", como en el prólogo no explica S. Cohen, se divide en tres partes. En la primera el autor nos narra sus recuerdos personales: su relación, impresión e influencia de Sri Ramana, las condiciones del ashram, anécdotas autobiográficas... La segunda parte toca directamente cuestiones de la enseñanza, Cohen anotaba las repuestas del Maestro tanto a sus propias preguntas como la de otros visitantes. Es sin duda la parte más relevante del libro. Y la tercera es la reprodución de un diario que Cohen fue elaborando en los dos últimos años de vida de Sri Bhagavan.

La primera parte del libro se titula "Retrospectiva" que, a su vez, se compone de otras cuatro: "La llegada", "Vanaprastha. Vida en el bosque o en un ashram", "Iatra. El peregrinaje", y "La influencia del Maestro. En esa primera parte Cohen nos va describiendo su llegada al ashram, su primer encuentro con Sri Bhagavan, su no fácil adaptación a esa vida exclusivamente dedicada al autoconocimiento, etc. Hay que señalar que Cohen, occidental de origen (iraquí) se trasladó a India a trabajar en Bombay, fue miembro de la Sociedad Teosófica y cuando conoció la existencia del sabio de Arunachala fue al Ramanashram para quedarse unos días pero finalmente permaneció catorce años junto a Sri Ramana, hasta que el Maestro murió, y todavía permaneció unos años más en Tiruvannamalai. Formó parte de esa comunidad de devotos que se instaló en Palakotu en los alrededores del ashram. Esta primera parte del libro es la más autobiográfica y su principal interés reside en lograr ambientar esa época mítica en la que Sri Bhagavan estuvo presente físicamente.

     La segunda parte del libro se titula "Charlas". En ella quedan recogidas las respuestas y las instrucciones que Sri Bhagavan ofrecía a sus devotos y visitantes del ashram. Como S. Cohen nos cuenta consciente de la importancia de las palabras del Maestro fue anotando tanto las preguntas como las contestaciones. No cabe decir que gracias a iniciativas como estas hoy contamos con este legado. Por supuesto es la parte más sustancial del libro y sólo por ella ya merece su publicación y posible adquisición. Además S. Cohen ha ordenado las preguntas y respuestas por apartados, según su temática, resultando un magnífico "manual del buscador". También hay que destacar que buena parte de las cuestiones tratadas son sus propias dudas que trasladó a Bhagavan.

     La tercera parte se titula "El diario" y un pequeño apartado final llamado "Otros recuerdos de Ramana". El autor nos dice que decició elaborar un diario de los acontecimientos que se vivieron en los dos últimos años de vida de Sri Bhagavan. Como cabe imaginar no se trata más que de una serie de acontecimientos ordinarios y, por tanto, visto todo desde una perspectiva absolutamente superficial, especialmente la agonía final del cuerpo de Sri Bhagavan y toda la trama de sucesos que acontecieron. A nuestro entender toda esta parte es superflua y tiene el peligro, a pesar de estar hablando de un Maestro, de hacer confundir los sucesos relativos al cuerpo de Bhagavan con lo que Él representaba.

     A pesar de esta última objeción un libro sobre la vida y la enseñanza de Sri Ramana no puede sino ser bienvenido. Este "Guru Ramana" no es tan "literario" como el de Paul Brunton, ni tan doctrinal como el de Annamalai Suami siendo, por tanto, un perfecto complemento a ellos dos. 

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- Mis recuerdos de Ramana Maharshi. Sadhu Arunachala. Editorial La Trompa de Elefante.

Este es el cuarto título publicado por la editorial La Trompa de Elefante cuyos autores-protagonistas fueron destacados devotos del Maestro con la peculiaridad,  que por eso los hace tan singulares, de convivir estrechamente con él en el Ashram de Tiruvannamalai. Esta iniciativa nos parece acertadísima y es de agradecer pues el resultado son unos textos que además del testimonio directo de sus autores nos trasportan a esa época y ese lugar que a cualquiera de los atrapados por la mirada de Sri Bhagavan nos hubiera gustado vivir.

Sadhu Arunachala es en realidad el famoso comandante Chadwick, que es nombrado en casi todas las recopilaciones de conversaciones y en todos los libros dedicados a Sri Bhagavan. El comandante británico tras leer "La India secreta" de Brunton viajó al Ashran en 1935 permaneciendo allí hasta su muerte en 1962, es decir que vivió prácticamente todas las épocas del Ashram y, por supuesto, el difícil trance de despedir el cuerpo físico de Sri Bhagavan en 1950. Sadhu Arunachala fue, pues, testigo directo de muchos aconteceres por lo que su testimonio cobra especial relevancia.

     Tras una introducción y un prefacio en agradecimiento por su labor, Sadhu Arunachala narra en un prólogo el conocidísimo episodio del súbito despertar de Sri Bhagavan en casa de su tío y los posteriores acontecimientos que le conducen a Tiruvannamalai en donde se instala definitivamente.

     A partir de ahí comienza el libro que es todo un bloque, sin capítulos, en donde se van entremezclando recuerdos, citas de conversaciones, anécdotas, aspectos de la enseñanza, todo ello, la verdad sin mucho orden, pero relatado con una prosa muy sencilla que hace la lectura fácil y entretenida. Sadhu Arunachala nos cuenta su llegada al Ashram, curiosamente compartió habitación con Annamalai Suami, sus primeras impresiones de Sri Bhagavan, de su carácter, la particular relación que estableció con él y la huella indeleble que dejó su presencia.

     Hay dos aspectos en la narración que nos ha llamado particularmente la atención. Uno es que Sadhu Arunachala pone mucho énfasis en refutar afirmaciones que a lo largo del tiempo se han ido formando en torno al caracter de Sri Bhagavan: que apenas hablaba, que se le podía convencer fácilmente, que nunca daba una respuesta firme, todo ello lo va desmontando con ejemplos vívidos. Y otro aspecto es el de señalar directamente personajes que se acercaron a Sri Bhagavan con las peores intenciones, con ello vemos que nadie se libra de las miserias humanas, ni siquiera el Maestro más afable. Así van desfilando las andanzas de un músico holandés, de un famoso escritor llamado Somerset Maughan que no hizo sino exponer graves inexactitudes en sus ensayos, de otro escritor americano llamado Bierce Spaulding involucrado en una suerte de estafa. Curiosamente hace una crítica bastante mordaz a Paul Brunton diciendo: "escribió muchas estupideces y era un plagiario de primer orden... tuvo enfrentamientos con el Ashram y comentarios mezquinos sobre su Gurú", eso sí a la par reconoce el mérito de su "India Secreta" como medio por el cual Sri Bhagavan es dado a conocer al mundo occidental y, de hecho, a él mismo. También recoge roces con Stanley-Jones un obispo congregacionista y, sobre todo, los turbios hechos que envolvieron el asunto del testamento de Sri Bhagavan que incluso lo llevaron a los tribunales.

     Hacia la mitad del libro Sadhu Arunachala expone cuestiones importantes sobre la enseñanza: cómo se produce realmente la unión con el Ser, habla de las vasanas (las tendencias latentes), los diferentes tipos de samadhi, del yoga, de la "reencarnación", de la realidad-irrealidad de los estados, de la moderación como la mejor regla de todas (incluida aquí la sadhana) y, por supuesto, de la autoindagación, el atma-vichara de Sri Bhagavan.

     El libro termina con un emotivo epílogo que Sadhu Arunachala escribió en el día que Sri Bhagavan hubiese cumplido 80 años. Reproducimos las frase que de él han escogido los editores para la contraportada: "Aunque hablemos de él como si estuviera muerto, no hay duda de que está aquí y, además, lleno de vida, tal y como nos prometió, a pesar de las apariencias". Sin duda una afirmación que hoy día sigue teniendo plena vigencia.

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